Desde las últimas décadas del
siglo pasado en la República Dominicana se ha estado trabajando, desde
distintas plataformas, para modernizar y
desarrollar todas las estructuras que
inciden y permean la sociedad de nuestro país, invirtiéndose tiempo y recursos
incalculables, pero necesarios para el establecimiento de un modo de vida
verdaderamente humano.
Como digo se ha trabajado e
invertido mucho para establecer un estado de convivencia en el
bienestar, la solidaridad, el respeto y la paz. En ese sentido pienso que
debemos ser un poco más respetuosos y tolerantes con el pensamiento o la
tendencia política, ideológica o postura de cualquier otra índole que
manifieste X personas. Mas si pertenecen
a la misma organización o institución.
El discurso de debate o de crítica
debe de manejarse dentro de los cánones de la diplomacia, cuanto menos. Los dominicanos debemos empezar, de una vez y
por todas, a darle al debate la altura que merece. Que no estemos de acuerdo
con los planteamientos ni la forma de pensar de alguien no nos da derecho a
usar ese lenguaje paupérrimo, soez,
despectivo y de esencias incultas.
Siempre pensaré que las personas
deben actuar en el marco de una mística y una dinámica de convivencia fundamentada
en lo moral, lo ético, el conocimiento y el tono moderado. Sigo pensando, y es mi llamado, que debemos aplicar durante todo el trayecto de
nuestro ejercicio de vida los fundamentos más elementales de esa democracia que
tanto enarbolamos, únicamente, de
palabra y cuando nos conviene.
Todo ciudadano tiene derecho a estar de acuerdo y a disentir de tal o cual asunto. Lo que no es
comprensible es el irrespeto. Imagino
que personas de esta condición no pueden estar
ejerciendo un espacio de poder desde esta perspectiva de lenguaje y
comportamiento, pues se vuelven déspotas y dictadores a lo menos.
Debo decir, que con personas como
las que usan ese tipo de lenguaje para referirse a otras personas, las
instituciones se desprestigian teniéndole
en su plantilla.
Las personas que se dedican a los
trabajos sociales y a los trabajos culturales en la comunidad dominica deberían
mostrar más respecto a sus conciudadanos. Deberían verse en el espejo, en el espejo de
esta realidad que todo lo refleja tal como es.
Nunca se debe olvidar. Al igual que
no debemos olvidar nunca que ¨ lo cortés no quita lo valiente¨.